Para mí siempre es agradable tener nuevas noticias de Tom Angelripper y compañía, y por supuesto esta vez no iba a ser la excepción, sobre todo, cuando Frank Blackfire es de la partida otra vez.
Así que dicho esto, el pasado 27 de junio del corriente año, a través del sello Steamhammer, los muchachos oriundos de Gelsenkirchen nos traen su último trabajo de estudio, el decimo séptimo en su holgado palmar.
El disco comienza con una intro con el nombre homónimo a la placa, para luego dar paso a la canción «2Battle of Harvest Moon”, que se abre paso como era de esperar, pateando dientes a todo culo, velocidad, machaque y la voz característica de Angelripper, hacen el combo infalible, el tema logra lo que se pretende de cada apertura de un disco de Sodom, golpear directo al pecho, directo, sin vueltas.
“Trigger Discipline”, la pista que sigue en la lista (amen de ser uno de los singles de adelanto), podría ser tranquilamente un tema de “Diabolus in Música” de Slayer, tanto por la cadencia del tema, el sonido y el trato de voz del buen Tom.
El disco sigue su curso con “The Spirit Tht I Called”, una canción no tan Sodom, pero si con garra y poder, al igual que la pista que le sigue, que es “Witchhunter”, que parte de ser otro de los sencillos de adelanto, es un sentido homenaje al desaparecido Christian Dudek , donde la banda vuelve al sonido de la época de Better Off Dead , haciendo de la canción el punto más alto del Lp.
Temas como “Scavenger”, que al principio son un tanto más oscuro, con un sonido de batería muy de los 80s, grabado en 24 pistas a la vieja escuela, pero que no le quita agresividad a la pista, lo mismo pasaría con “Taphephobia” (el otro sencillo de promoción de la placa), aunque esta última, bastante más agresiva, pero con un sonido muy a lo “Masquerade in Blood” y bastante de Punk.
Otro viaje al Sodom primigenio es “Return TTo God In Parts”, no tanto al Sodom de los 80s, pero si a la época de “Code Red”, hasta aquí la interpretación vocal de Tom es impecable, a sus 62 años, grita y le pone la misma garra que en los comienzos de la banda, dándole además un buen cierre a este gran retorno a las pistas de los muchachos de Gelsenkirchen.
Seria quizá redundante ponerse a analizar meticulosamente tema por tema, creo sin embargo, que este Lp es un paso adelante con respecto a “Genesis XIX”, quizá le faltaría una o dos canciones que con el pasar del tiempo se transformaran en himnos inconfundibles de la banda, pero a su vez es odioso entrar en comparaciones.
Las canciones cumplen, y seguro serán del agrado de los incondicionales de la banda, polenta, convicción, garra y mucho feeling, receta imbatible de Sodom.
La producción del disco estuvo a cargo del baterista Toni Merkel, así como también la mezcla y el arte de tapa a cargo de Zbigniew Bielak .
