Hellsinki Metal Festival – 7 y 8 de agosto 2026 – Helsinki, Finlandia

“17.000 almas, tres escenarios y un ring de lucha libre: así es el Hellsinki Metal Festival”

Hace unos días estuvimos en el Hellsinki Metal Festival, uno de los eventos más jóvenes y con mayor proyección dentro de la escena metalera finlandesa. La cita fue en el Helsinki Ice Hall, ubicado en pleno centro de la ciudad, algo que se agradece: conseguir alojamiento cerca del predio no fue ningún dolor de cabeza.

Con capacidad para 17.000 personas repartidas entre ambas jornadas, el festival ofreció una cartelera tan variada como tentadora. La organización tampoco dejó nada librado al azar: un food court amplio para comer y tomar de todo, y una zona de merchandising centralizada con remeras y buzos tanto de las bandas invitadas como del propio festival.

En cuanto a la puesta en escena, son tres los escenarios que conviven en el predio. Los dos principales están al aire libre, mientras que el tercero se monta puertas adentro, en el sector de plateas, con la ventaja de que ahí sí te podés sentar a descansar las piernas. Y como si fuera poco, en el recinto cerrado también arman un ring donde combaten los luchadores más conocidos de Finlandia: una manera bastante particular de hacer catarsis entre banda y banda.

Puertas abiertas, clima impredecible
El festival abre a las 13:30 y se extiende durante doce horas corridas. Fuimos desde la apertura ambos días, protector solar mediante, aunque eso resultó ser apenas la primera de tres estaciones climáticas que atravesamos en una sola jornada. Porque si de algo hay que advertir sobre Finlandia en pleno verano es que el clima cambia de humor sin previo aviso: arranca con un sol que raja la tierra, sigue con una llovizna liviana y termina, ya de madrugada, con un frío que para nosotros es equivalente al invierno.

Día 1: Tradición, furia y un cierre a los cincuenta años
La primera jornada tiró para el lado del metal más tradicional, y arrancó con Horizon Ignited, un proyecto finlandés de metalcore que no tenía tan presente pero que abrió el festival con la energía justa.

Ya con el sol pegando fuerte llegó el turno de los suecos de Unleashed, fieles a su death metal de siempre y con varios clásicos en el repertorio. Después subió Omnium Gatherum, banda que ya había visto en vivo con anterioridad. Su cabeza pensante, Markus Vanhala (también en Insomnium, Cemetery Skyline e IAm The Night), es garantía de un show cargado de death melódico y mucho vuelo compositivo, además de una conexión genuina con el público que pocas bandas logran sostener arriba del escenario.

El plato fuerte de la tarde lo pusieron los británicos de Carcass, que arrasaron con un repaso completo de sus clásicos noventosos. Cátedra absoluta de la vieja escuela del death metal.

Después de un breve respiro con lucha libre finlandesa de por medio, llegó Ikinä junto al Choir of Hecate; una propuesta nueva para mí, con dos cantantes al frente de la banda de metalcore sumando esta vez a las voces del coro, unas quince mujeres arriba del escenario potenciando una performance realmente feroz.

Bloodbath dio lección de death metal sueco de la vieja escuela, y Sanguisugabogg —ya en el escenario cubierto— armó el circle pit más grande de todo el festival. Más tarde, Black Label Society, con Zakk Wylde a la cabeza, dejó a más de uno con la boca abierta gracias a esos riffs inconfundibles que lo caracterizan.

El cierre del día quedó en manos de Accept, celebrando sus 50 años de carrera con una puesta renovada pero sin perder la esencia del heavy metal de siempre: mezcla de clásicos y material nuevo, con el público cantando cada estrofa de memoria.

Día 2: Nostalgia, sorpresas y una noche mágica bajo el cielo Finlandés

La segunda jornada trajo un recambio notorio de público, algo que valoro bastante de este festival: la posibilidad de comprar entradas para ambos días o para cada uno por separado, según el bolsillo o las ganas de cada uno. Con Opeth como cabeza de cartel, la expectativa por sí sola ya garantiza una fecha memorable.

Arrancamos con los veteranos de Paradise Lost, banda que sigo desde comienzos de los noventa y que nunca me cansa ver en vivo. Repasaron varios temas de Draconian Times con el público respondiendo a cada uno. Otro momento con gusto a nostalgia lo trajo Triptykon, proyecto liderado por el icónico Tom G. Warrior, que en esta ocasión tocó exclusivamente material de Celtic Frost: un instante único donde todos los presentes sentimos que estábamos ante algo irrepetible.

Uno de los grandes hallazgos del día fue ver a Nergal al frente de su live project junto a la banda islandesa Misthyrming, recreando por completo el debut de Behemoth “Sventevith”. Una vuelta al pasado, a esos noventa donde las producciones eran más rústicas pero el sonido, mucho más genuino.

Eluveitie también pasó por el festival, invitando a esa danza folk extrema que los distingue. Opeth cerró la noche en el escenario principal y no fue solo el plato fuerte del festival, sino la velada más mágica bajo el cielo finlandés. Mikael Åkerfeldt combinó, como siempre, humor, anécdotas y una música impecable.

Ya de madrugada, en el escenario cubierto, The Kovenant puso el broche final con clásicos de Nexus Polaris, cerrando así uno de los festivales más interesantes que tiene Finlandia hoy en día.

Balance final
Un festival que vale la pena tener en el radar: cartelera variada, alto nivel de virtuosismo arriba del escenario y una atmósfera amigable, todo bajo un sol finlandés que nunca termina de decidir si quiere quedarse o irse. Una experiencia inolvidable.