Saturnus (7/10/2026 en Club Cultural Bula, C.A.B.A.) Invitados: Mergim y Dragonauta.

Es de esas bandas que jamás pensé que vería en vivo, fue una frase que escuché decir más de una vez esa noche. Una noche acompañada por tormentas (como vaticinaba el flyer del evento) para terminar de decorar a la música melancólica de la longeva banda danesa, en un recinto casi íntimo como es el Club Cultural Bula.

Los locales Mergim dieron inicio al show desplegando su set oscuro e introspectivo donde la densidad de su música (Una especie de Sludge Doom Metal con brisas de Shoegaze) atrapó a los primeros ingresantes.  

Continuando en la línea salieron los Dragonauta, aunque lo de ellos se inclina hacia un lado más rockero del Doom Metal con algo de teatralidad y psicodelia, podríamos decir que la fecha en cuestión fue bastante conceptual. El volumen de Dragonauta se elevó unos cuantos decibeles (inclusive más que los usados luego por Saturnus) y por momentos los golpes en los parches de Leo (que dicho sea de paso se lució) llegaron a ocasionar algún malestar en nuestros oídos. Entiéndase que todo se escuchaba perfecto, pero quizás demasiado alto. En fin… con un extenso show supieron dejar en buen clima a un centenar de personas que estaban ahí para cumplir su sueño de ver a Saturnus por vez primera en nuestro país.  



Afuera llovía, adentro de alguna manera también… llovía el alma con «The Storm Within», el homónimo que abre el último disco de Saturnus abrió su fecha en Buenos Aires. Teclados envolventes, guitarras cortantes con melodías sanadoras y una voz gutural espesa, por el carismático Thomas Jensen, sumió al público en un trance profundo de conexión. Con un audio certero, los daneses fueron intercalando temas de su discografía, eligiendo dos canciones bien representativas de cada trabajo.

Como si fuese un pasaje de transición a mitad de show, parte de la banda se retiró de escena para que nuestra atención se dirija a las teclas de Mika Filborne, quién adornó con maestría los arpegios de guitarra de «In Your Shining Eyes». Los susurros Thomas pusieron piel de gallina a varios asistentes y nos sumergieron en un in crescendo fabuloso con «All Alone» para terminar de levantarnos a bailar las melodías de «A Father’s Providence», y luego despedirnos con «Christ Goodbye».  

A pesar de los momentos de tristeza que ocupan gran parte de la música en Saturnus, lo vivido en Club Bula fue de total festejo. Se nota que hay gente que realmente siente cada una de sus notas, que disfruta cada tramo del viaje, y lo exterioriza; como así también lo hace la banda. Momentos serios y reflexivos se conjugaron hermanados con la audiencia, como así también lo hicieron los momentos triviales; como hablar de fútbol entre tanta oscuridad. Un show sencillo pero sublime; sin pantallas, sin vestimentas estrafalarias, ni nada más que seis músicos haciendo música desde la profundidad de su ser… Ser o no ser, esa es la cuestión.  

¡Muchas gracias a Heresy Metal Media y a NGD Press por permitirnos cubrir este show!