El intenso Sol del domingo pasado parecía decorar la tarde en que Nile con su temática egipcia, volvía a Buenos Aires. Una nueva formación de los estadounidenses, y la presentación de su última placa fueron excusa más que suficiente para otro «Latin América Tour» (el anterior había sido en Junio de 2023). Para esta ocasión, cuatro bandas locales se encargaron de dar inicio a la ceremonia. La primera fue la comandada por el vocalista Leandro Cabrera, Morferus. Quienes sorprendieron a los primeros ingresantes con un cover de Terrorizer.
Luego siguieron los longevos Exterminio (quienes también habían teloneado a Nile en su anterior visita), desplegando un arsenal de temas de sus placas anteriores a «Favsto», y con Martín Marques tras los parches en reemplazo de Javier Cuello.
Los Thrashers Manifiesto se acoplaron levemente al clima de Death Metal que reinó en El Teatrito, agregando algunas vociferaciones más extremas de lo que Jorge Armada suele acostumbrar, y acompañaron su set aprovechando la pantalla de fondo para proyectar imágenes tomadas en el momento.
Lesa Humanidad trajo de regreso el sonido extremo al recinto, pero lamentablemente sufrieron algunos desperfectos técnicos con la guitarra de Leo, quién encima tuvo que suplir la ausencia de su otro compañero de las seis cuerdas, German Castro. Una lástima, ya que tuvieron que reducir su set, y amén de esto venían sonando realmente bien.
El recinto se encontraba a la mitad de su capacidad cuando la mística se empezó a manifestar desde los parlantes con música egipcia. Los telones se abrieron y los cuatro de Nile salieron a castigar sus instrumentos presentando un par de temas su último y flamante disco «The Underworld Awaits Us All». Temáticas el inframundo y el libro de los muertos dieron paso al primer clásico de la banda, «Sacrifice Unto Sebek», en donde se intensificó el pogo y los cánticos.
Con un repertorio que abarcó desde sus inicios, con temas como «Smashing the Antiu», «The Black Flame» o los dos temas que abren «Those Whom the Gods Detest». El líder del proyecto, Karl Sanders se mostró hasta jocoso presentando canciones como «Chapter for Not Being Hung Upside Down on a Stake in the Underworld and Made to Eat Feces by the Four Apes» (Tema de difusión de su último disco), y si… con ese nombre no es para menos. Su voz grave y cavernosa matizó muy bien con la del bajista Adam Roethlisberger, y con la del otro guitarrista Zach Jeterque ocupaba la otra punta del escenario.
Y qué decir de George Kollias tras los parches… Que el tipo es prácticamente una máquina, un superhumano que castiga a velocidades inconmensurables a su instrumento. Aceitadísimo, pero, aunque la banda en general sonó bastante bien debo admitir que me hubiese gustado sentir un poco más de definición en los toms de la batería, ya que por momentos casi ni se escuchaban. Como sea, son detalles que no opacaron las descargas intensas que Nile nos aplicó una tras otra durante poco más de una hora, dejando para el final «Black Seeds of Vengeance», en una de las últimas noches de verano, y que como decía al principio, merecían musicalizarse de esta manera.
Gracias a Marcela Scorca (no se si consigo esa película bizarra, pero la próxima te llevo algo), y a la toda la gente de Icarus por permitirnos cubrir el evento.





