Los polacos bajaron del avión y nos pasaron por arriba.
Vader, una de las bandas más respetadas del género a nivel mundial, eligió Buenos Aires para otra visita que, como era de esperar, dejó una gran marca en todos los presentes.
La noche arrancó con demora. Dislepsia estaba anunciada para las 20:30, pero pisó el escenario recién cerca de las 21:45. El motivo: los polacos aterrizaron en un vuelo de la tarde y llegaron sobre la hora al local.
¿El resultado? Tiempo extra en el bar del Marquee, que nadie desperdició con unas buenas cervezas.
Subió Dislepsia y el mensaje fue claro desde el primer riff. La legendaria banda oriunda de Buenos Aires tiene historia y actitud para regalar, y aunque el set no llegó a los 25 minutos, fue suficiente para encender la sala. Compacto, brutal y directo al hueso, exactamente lo que se espera de ellos. Abrieron la vara bien alta y el público ya estaba en llamas.
Después le llegó el turno al plato principal; Vader salió al escenario y no perdió tiempo en presentaciones. El set recorrió su variada y extensa discografía con la solidez y brutalidad de una máquina bien aceitada: «Triumph of Death», «Wings», «Dark Age», el reciente single «Unbending» y una selección de clásicos que hicieron delirar a los presentes. El cierre con los covers de Slayer «Hell Awaits/ Reign in Blood”, encadenados fue uno de esos momentos que quedan grabados. Una despedida de sus fans con el clásico tema de Darth Vader (Star Wars).
Piotr y compañía tocan con una precisión, velocidad y brutalidad que cuesta creer que sean de este planeta. El headbanging fue obligatorio y colectivo.
La sala estaba semi llena, pero lo que faltó en número sobró en entrega: pogo, saltos, «flying guitars», brazos bien en alto y todo el ritual metalero intacto.
El sonido del Marquee, hay que decirlo, fue impresionante, uno de esos shows donde se mezclan técnica y potencia sin que ninguna aplaste a la otra.
Dicho esto, y con el mayor respeto por el Marquee, después de ver a Vader en ese escenario queda el interrogante inevitable: ¿no se merecen un venue más grande? No es un reproche, es una constatación. No estamos hablando de cualquier banda; estamos hablando de VADER. Una sala que los contenga a la altura de su trayectoria y convoque al público que se merece sería lo ideal para la próxima visita.
Y que haya una próxima visita, porque el death metal, como quedó demostrado el domingo, sigue más vivo que nunca.
Muchas gracias a Heresy Metal Media y NGD Press por permitirnos cubrir este show.


