«Nos la debía», piensa uno, pero está claro que en realidad nadie debe nada a nadie. Aunque… ¿Acaso no pensaríamos lo mismo si Iron Maiden, el año que viene o el otro, saca un disco corto y con temas al hueso, en vez de otro disco doble con fondo negro? Claro que sí… nos lo debían, pensaremos. Tonto pero cierto. Como tontas sonaron las acusaciones de los últimos años, sobre que el vocalista de Six Feet Under (ex Cannibal Corpse) ya no podía cantar nada. O el muerto resucitó, o es que simplemente le gusta andar por el valle de las sombras de la muerte. Allí fuimos…
Buena Muerte, sí. El trío local salió a desplegar un prolijo set basado en su disco «Catalepsia» con imágenes cambiantes en la pantalla de fondo que, junto a su Death Metal estilo vieja escuela con detalles disonantes, supo atrapar a los espectadores que ya desde temprano comenzaban a llenar el recinto.
Lesa Humanidad, en cambio, se inclina hacia un lado más bestial del Death Metal, con un sonido más seco. Ellos no te cortan quirúrgicamente; te dan un mazazo en la cabeza. Así sonaron. Y si encima tenemos en cuenta que desde hace un tiempo andan con una sola guitarra, entenderemos que los trucos de distracción ya no son necesarios para atrapar a sus víctimas.
Le siguió otra dosis de Death Metal local con Matan S.A. y su líder Wata más magullado que de costumbre. Esta vez era en serio, ya que lo pudimos ver rengueando y con las muletas de fondo. Claro que esto no fue ningún impedimento para vociferarnos «Panic Attack» entre una gran seguidilla de sus clásicos, donde tuvimos a Silvina Harris en el día de su cumpleaños como invitada. La iluminación se amplió bastante en relación a las bandas anteriores, e incluso me atrevo a decir que le sacaron más provecho que los propios Six Feet Under.
Con El Teatrito abarrotado de gente, Chris Barnes salió a devorar Buenos Aires (aunque también hubo mucha gente del interior del país presente). A casi 33 años de su última y única visita por estas tierras, y tras muerte en Cannibal Corpse, resucitó de entre los muertos para decirnos que «Se acerca la guerra». El lugar estalló, la gente voló por los aires, «La venganza del zombi», «Desgarrado hasta el hueso» se dio un «Festín con la sangre de los dementes». Todos fuimos una «Víctima del Paranóico», más conocido como «Señor Sangre y Tripas».
Junto a Jack Owen (su antiguo compañero de andanzas) y Ray Suhy en guitarras; Jeff Hughell en bajo y el descomunal Marco Pitruzzella en batería, nos deleitaron con covers de Holocaust y AC/DC entre varios clásicos de la discografía de Six Feet Under. Mr. Barnes se mantuvo prácticamente estático en el escenario sosteniendo un gutural bastante parejo con sus clásicos chirridos a tope, demostrándonos que aún es un rey en lo suyo. Aunque es conocido por su apatía, debo admitir que no se mostró indiferente ante los cánticos del público argento y nos prometió regresar. Luego de eso vino uno de los momentos más esperados de la noche. Volver a escuchar un par de clásicos de Cannibal Corpse desde sus entrañas. «Stripped, Raped and Strangled» y «Hammer Smashed Face» cerraron y coronaron la noche del zombi.
Gracias a Marcela e Icarus Music por permitirnos cubrir este pedazo de historia de la música extrema.




