Cinthia entrevistó a la legendaria banda finlandesa de Doom Metal Spiritus Mortis, quienes el próximo año celebran 40 años de carrera. Integrantes: Teemu Maijala (Bajo), Jussi Maijala (Guitarra), Kari Lavila (Guitarra), Kimmo Perämäki (Voz) y Markus Kuula (Batería).
En 2027 se cumplen 40 años de Spiritus Mortis desde los días de Rigor Mortis. Mirando hacia atrás en estas cuatro décadas, ¿Qué significa el «Doom» para vos ahora, que no significaba lo mismo cuando empezaste?
Kari: Cuando me sumé a Spiritus Mortis en 2006, el doom significaba para mí más que nada un tipo de sonido y de música: riffs pesados, tempos lentos y una atmósfera oscura. Con los años, sin embargo, ese significado cambió bastante.
Hoy en día el doom tiene menos que ver con reglas sobre cómo tiene que sonar la música y más con la atmósfera, el peso y una cierta forma de hacer las cosas. En realidad no nos ponemos a pensar si un riff es «lo suficientemente doom». Si suena a Spiritus Mortis y tiene el tipo de pesadez y sentimiento correcto, con eso alcanza.
A veces, medio en broma, a nuestra música la llamaron «party doom», porque en nuestro catálogo también hay bastantes canciones más movidas y enérgicas. Y la verdad creo que eso dice algo importante sobre nosotros: el doom no siempre tiene que significar tocar lo más lento y miserable posible.
Obviamente, la historia de la banda va mucho más atrás que mi propio tiempo como miembro, pero desde mi punto de vista el cambio más grande es que el doom ya no se siente como un límite de género. Es más bien parte de la identidad de la banda y una forma de encarar la música.
Finlandia produjo una cantidad desproporcionada de los actos más respetados del Doom. ¿Sentís alguna responsabilidad con ese linaje, o la escena se convirtió en algo contra lo que preferís ir?
Kari: Finlandia sin duda produjo un montón de grandes bandas de doom, y por supuesto que respetamos esa tradición. Pero la verdad es que no sentimos ninguna responsabilidad particular de representar al doom finlandés ni de aferrarnos a una manera determinada de hacerlo.
Spiritus Mortis existe desde hace tanto tiempo que la banda ya tiene su propia historia y su propia forma de hacer música. Cuando escribimos canciones, en realidad no pensamos en cómo deberían relacionarse con la escena finlandesa del doom, ni siquiera con lo que la gente en general espera que suene el doom. A veces el resultado es doom bien tradicional, y otras veces es mucho más directo o incluso bastante enérgico.
Creo que en realidad sería más peligroso tratar conscientemente de sonar como se «supone» que tiene que sonar una banda finlandesa de Doom. Ahí es cuando fácilmente podés empezar a perder tu propia identidad. Para nosotros, lo más importante es que la música suene a Spiritus Mortis.
Pasaron cuatro años entre The Great Seal y este nuevo disco. ¿Qué te permitió hacer distinto ese tiempo extra? ¿Cambió la forma de escribir o arreglar las canciones?
Kari: En realidad, cuatro años es un lapso bastante corto entre discos para nosotros. Tampoco diría que el proceso de composición fue muy distinto esta vez, comparado con cómo veníamos trabajando siempre.
Algunas canciones llegan a los ensayos casi terminadas, y ahí simplemente trabajamos juntos afinando los detalles. Con otras, alguien trae unos riffs o una idea y empezamos a probar cosas como banda. Hay bastante jam de riffs a la vieja usanza en la sala de ensayo: armar distintas partes juntas, probar ideas y ver qué se siente bien y qué termina sonando a canción.
Así que diría que el proceso fue más o menos el mismo que antes. No tenemos una fórmula fija para escribir canciones; cada tema tiende a encontrar su propia manera de armarse.
Describiste a No Human Contact como un disco que empuja su sonido de Doom tradicional hacia un terreno todavía más pesado y masivo. ¿Qué tuvo que cambiar a nivel sonoro para llegar ahí?
Kari: No diría que tuvimos que cambiar radicalmente el núcleo del sonido. Spiritus Mortis sigue siendo muy Spiritus Mortis, pero en este disco la sensación de pesadez y escala viene más de los arreglos y de todo lo que está pasando dentro de las canciones.
Hay un montón de melodías y armonías de guitarra distintas, y varios temas están construidos de manera que van creciendo gradualmente hacia el final. También usamos arreglos de sintetizador y órgano, además de algunos coros vocales realmente masivos. Todo eso suma capas y hace que las canciones se sientan más grandes, sin que todo tenga que ser lo más pesado o denso posible todo el tiempo.
Creo que los contrastes en realidad hacen que las partes pesadas se sientan todavía más pesadas. Si hay lugar para la melodía, la armonía y la dinámica, una canción puede terminar creciendo hasta ser algo mucho más grande que si fuera solo una pared sólida de principio a fin.
Y la pesadez no viene solo del sonido. Algunas de las temáticas líricas de este disco también son muy oscuras y pesadas, y eso le da a todo el álbum un peso distinto. En ese sentido, No Human Contact se siente más masivo y más pesado que nuestros discos anteriores, aunque siga siendo claramente Spiritus Mortis.
«The Hairy Tree» dura más de siete minutos y toma la leyenda de Sawney Bean —canibalismo, violencia de clan, un folclore cargado de espanto—. ¿Qué te atrajo específicamente de esa historia?
Kimmo: La historia salió directamente del banco de ideas de Jussi. Él tiene un conocimiento profundo de la historia y le encanta, así que siempre es él quien aporta las historias y los conceptos detrás de nuestras canciones.
Marko Ylä-Häkkinen escribió las letras, igual que hizo en nuestro disco anterior, The Great Seal.
Básicamente así funciona hoy en SM el proceso de letra/melodía vocal: Jussi propone la historia y la idea, yo creo la melodía vocal, y después Marko escribe las letras alrededor del concepto de Jussi y de mis melodías vocales. Después de eso, solemos hacer algunos ajustes finos antes de que grabe la versión definitiva.
Así que es un proceso muy colaborativo, en el que cada uno aporta algo distinto a la canción.
Teemu: Jussi, «el Senador», busca todo tipo de historias macabras. Sawney Bean es solo una de ellas. Por ejemplo, de otras canciones del disco, una es sobre Andrei Chikatilo y otra sobre Leopold y Loeb. No les voy a dar los nombres de los temas ni links.
El video musical se apoya fuerte en esa oscuridad a nivel visual. ¿Qué tan involucrados están ustedes en darle forma a esas imágenes, y cómo deciden cuándo una canción necesita un video con narrativa literal versus algo más abstracto?
Kimmo: Decidimos todo sobre el video nosotros mismos. Tiene una cierta calidad casera, que a su manera suma oscuridad y atmósfera, en un estilo medio finlandés, jeje.
Deliberadamente no quisimos mostrar cada detalle de la historia en el video. Queríamos dejarle lugar al oyente para que imagine la historia por su cuenta y decida cómo la ve en su propia cabeza.
Nuestro presupuesto tampoco hubiera alcanzado para convertir una historia así en una producción cinematográfica. Tratar de recrearla con tan poca plata capaz hasta hubiera debilitado la credibilidad, la oscuridad y la brutalidad de la historia.
A veces es mejor dejar ciertas cosas libradas a la imaginación.
El título No Human Contact se siente casi claustrofóbico al lado de una canción sobre el aislamiento en cuevas. ¿Hay un hilo conceptual que atraviesa todo el disco, o cada tema va por su cuenta?
Kari: No Human Contact no es un álbum conceptual en el sentido de que todas las canciones formen una única historia continua, pero sí hay un tema en común muy claro que recorre todo el disco: la locura humana.
Todas las letras están basadas, de una manera u otra, en cosas que realmente pasaron a lo largo de la historia: cosas irracionales, violentas, crueles o directamente incomprensibles que hizo la gente. Cada canción trata sobre un hecho o una historia distinta, pero todas están conectadas por la idea de qué es capaz de hacer un ser humano.
Así que los temas se sostienen por sí solos, pero juntos arman un retrato bastante coherente del lado más oscuro de la humanidad. No Human Contact funciona bien como título porque lleva ese mismo sentido de alienación, aislamiento y humanidad distorsionada que atraviesa todo el álbum.
Van a tocar en el Candelabrum Metal Fest en León, México, este septiembre, justo cuando arranca la salida del primer single. ¿Cómo se compara tocar para un público latinoamericano con sus shows en Finlandia?
Kari: Vamos a ver, porque nunca tocamos en México ni en ningún lugar de América, en realidad. Así que Candelabrum va a ser una experiencia totalmente nueva para nosotros.
Lo que sí sé es que Latinoamérica tiene una cultura metalera y punk muy fuerte, y la gente ahí parece ser muy apasionada con la música. Esa es una de las razones por las que tengo muchas ganas de este festival. Tengo curiosidad por ver cómo va a ser recibido Spiritus Mortis ahí y qué tipo de energía va a haber entre la banda y el público.
En Finlandia ya tenemos bastante claro qué esperar de nuestros shows, pero en México todo va a ser nuevo para nosotros. Solo por eso, ya es uno de los shows que más nos entusiasman de los que tenemos por delante.
Con el disco recién saliendo en enero, básicamente están girando con un solo tema. ¿Cómo mantienen un setlist interesante cuando la mayor parte del material nuevo todavía no salió?
Kari: La verdad no lo pienso como girar durante meses apoyados en un solo tema nuevo. Tenemos casi 40 años encima y bastante material como para armar un setlist.
También vamos a sacar por lo menos un single más, y posiblemente un tercero, antes de fin de año, así que de a poco va a haber más material nuevo dando vueltas para que la gente lo escuche. Eso también significa que vamos a poder ir metiendo más canciones nuevas en el show en vivo a medida que se vayan publicando.
Lo más importante es que el show funcione como un todo. Hay canciones viejas que la gente quiere escuchar, y después está el material nuevo, en la proporción justa. Con un catálogo tan grande, el problema suele ser más qué dejar afuera que cómo llenar el show.
Si alguien que nunca escuchó a Spiritus Mortis elige No Human Contact como su primer contacto con la banda, ¿qué querés que esa puerta de entrada les cuente sobre quiénes son a 40 años de camino?
Kari: No Human Contact le da a un oyente nuevo una idea bastante buena de lo que es Spiritus Mortis hoy. Todavía tiene todos los elementos básicos que siempre formaron parte de la banda —riffs pesados, melodías, una atmósfera oscura y una base de doom metal tradicional— pero también hay mucho más pasando.
Las canciones se mueven por una gama amplia de climas y estilos. Junto al doom pesado y oscuro, hay momentos más directos y rápidos, y el sonido general está coloreado por armonías melódicas, órganos, sintetizadores y coros vocales enormes. Las letras también agregan una capa importante propia.
No me gustaría que 40 años como banda signifique que tenemos que seguir repitiendo lo que ya hicimos antes. Creo que la mejor forma de verlo es que a esta altura ya tenemos bastante claro cómo tiene que sonar Spiritus Mortis, sin dejar de tener la libertad de hacer cosas distintas dentro de esa identidad.
Si No Human Contact es el primer disco de alguien con Spiritus Mortis, espero que no sea el último.

