Siempre es bueno saber o tener novedades de este soberbio y multifacético vocalista / bajista, conocido como “la voz del rock”, sobre todo después de casi 10 años de ausencia discográfica, lo último había sido allá en el 2016 con “Resonate”
Así que el pasado 5 de septiembre y mediante el sello “Frontiers Music”, el otrora ladero de Richie Blackmore, nos trae su último trabajo de estudio.
Abre la pista la cuestión “Voice In My Head” una canción cargada de Groove y buen Hard Rock que nos lleva a sus días de antaño, combinando riffs duros con una privilegiada voz a sus 73 años.
La canción que sigue, “My Alibi», orilla más hacia el lado del Funk, con una pista de bajo soberbia y bastante más al frente que el resto, una canción pegadiza, que nos muestra la parte más rítmica de este soberbio musico.
El tema homónimo a la placa (al igual que en “Heal” la pista que sigue en el orden) es a su vez el corte de difusión de la misma, con su correspondiente video clip, tiene cositas épicas y un coro ganchero, además de pegadizo, con un toque de emotividad donde también podemos apreciar toda la versatilidad vocal del legendario cantante.
Temas Como “In the Golden” o “The Lost Parade”, vuelven a la Veta del Groove, con un Riff muy a lo Trapezze, banda primigenia que supo compartir con Dava Holland, el desaparecido ex baterista de Judas Priest , aunque en la segunda pista nombrada, apreciamos un dejo más de oscuridad y densidad, como si el mismísimo Tony Iommi, se hiciera cargo de las seis cuerdas.
Vuelve un poco al Funk en la canciónes “Hot Damn Thing” y “Black Cat Moan”, con matices de Rock clásico, pero sin perder a su vez, el Groove infaltable que suele aparecer a lo largo del Lp, pero en la segunda pista, escuchamos una buena dosis del buen Blues, un todo sucio (por así decir), y una línea de bajo que le da mucha personalidad a la canción.
Para el final de este trabajo de estudio, nos encontramos con la pista “Come and Go!”, la más tranquila del álbum, la cual podríamos considerarla una balada en sí, donde apreciamos emotividad en una pista muy introspectiva.
El cierre del disco está a cargo de la canción “Into The Fade”, también introspectiva en cuanto a lo lirico, pero que no pierde una pizca de intensidad en cuanto a lo musical, unos arreglos de teclados nos trasladan a la época de Purple del buen Glenn, un muy buen cierre a esta también muy buena vuelta al ruedo.
Con este álbum, el legendario y sempiterno músico, se afianza una vez más como figura indiscutible del rock, demostrando que el paso inexorable del tiempo no hizo nada de mella, ni en su prodigiosa voz, y mucho menos en su capacidad de ejecución / composición, y todo esto, rodeado de excelsos músicos que no les tiembla la mano al demostrar lo suyo en el disco de una leyenda viviente.
