La H No Murió: Ácido Argentino – 35 años (3/4/2026 en  El Teatro Flores, C.A.B.A.)

Malón ha encontrado la manera funcionar como una banda doble, donde aparte de interpretar sus temas y continuar editando discos bajo ese nombre, también lo hacen bajo la consigna de rememorar épocas y acontecimientos de su ex banda, Hermética. Para estas ocasiones se presentan como La H No Murió, y en esta oportunidad la excusa era festejar los 35 años de un disco que marcó un hito en la historia de nuestra música. 

A mis 15 años comencé a seguir a Hermética por cuanto recital estuvo a mi alcance. Así fue como, para esas épocas, en el viejo Cemento ubicado en la calle Estados Unidos al 1200, pude verlos por primera vez adelantando temas del disco en cuestión, y presentando a su nuevo baterista, El Pato Strunz. Más de 35 años pasaron desde aquel día… parece mentira. 

Estoy escribiendo esto para contarles de un recital en sí; pero no puedo dejar de pensar en la polémica que este tipo de eventos genera. Todo el que esté leyendo esto sabrá como fue el final de Hermética, y lo conflictivo que fue la continuación de la historia con la división de la banda en dos. Con tres de sus miembros en Malón y Ricardo Iorio por su parte con Almafuerte. Es obvio que hay cosas que no cuadran, cosas que duelen, heridas que no sanan y todo lo que uno pueda pensar que un proyecto como La H No Murió, interpretado hoy por dos ex-Hermética, no llega a transmitir lo que fue una de las bandas más importantes de nuestra escena. Y por más de que esos dos miembros hayan sido tan importantes, como lo fueron Antonio Romano o Claudio O´Connor… porque déjenme contarles para quién no lo vivió, que si bien la figura que construyó la mayor parte de esto fue Ricardo Iorio, la voz de Claudio tuvo un papel fundamental para que funcione en ese tiempo y forma; y la figura de Antonio Romano también, porque él fue siempre como un soporte musical de todo esto, conteniendo a la banda para que suene prolija y profesional en épocas donde esto no era tan normal.

Comparar a un artista compositor con otro es imposible, todos lo sabemos, pero Hermética iba más allá de eso… atravesaba todo límite. Hoy, nos guste o no, este proyecto diagramado por Malón es lo más cercano a Hermética que un joven que no lo vivió, puede vivir (y en este show hubo muchísimos). Yo siempre voy a celebrar (aunque no siempre pensé así) que estos ejemplos de tributos existan. Cualquier cosa que pueda transmitirse a otra generación de lo que fue o es nuestra música pesada, va a ser mejor que nada. Y si esto sirve para que un pibe o piba de 15 años, o la edad que sea, se acerquen al Heavy Metal, será un triunfo para todos. 

«Tano solo» sonaba en un Teatro Flores lleno, mientras se abría el telón en una noche cargada de nostalgia y humedad. Con un sonido prácticamente perfecto fueron repasando una por una las canciones de «Ácido Argentino» 

O’Connor con sus botas, su saco y la clásica estampa de esqueleto sobre su pecho se despegaba de esa imagen humilde y simplona (pero cuidada) que Hermética proyectaba en su época; aunque su voz nos llevaba a los tiempos inolvidables de una «Vida impersonal», en una época que fuimos «Víctimas del vaciamiento». Donde a pesar de los años, uno lamentablemente puede seguir cantando estas canciones como si el tiempo no hubiese pasado, porque títulos como «Sepulcro civil» siguen y van a seguir vigentes. Porque «Olvídalo y volverá por más» también nos linkea directamente a lo que se vive hoy.

«Soy de la esquina» quizás sí sea algo que se está perdiendo, pero nos trajo toda la nostalgia algunos minutos después de que Javier Rubio desde su batería, nos deslumbrara con un solo que incluyó leves fragmentos de Van Halen o Motörhead. Con una banda que pisaba fuerte el escenario «Cuando duerme la ciudad», se acercaba un cierre que incluyó cánticos del público, como «el que no salta es un inglés» (un día después de la conmemoración de los veteranos caídos en Malvinas), o «Iorio es lo más grande del Heavy nacional», que también generó sus sensaciones…  

Visualmente siguen dando un show impresionante, con buenas luces, una bandera detallada al máximo y unos músicos que ocupan y caminan el escenario interactuando con su público en una medida justa. Musicalmente prolijo (salvo alguna que otra desfasada de Claudio, como en «Ayer deseo, hoy realidad» que fue algo realmente engorroso) pudimos disfrutar de un pedazo de historia viva donde además del disco Ácido Argentino, nos regalaron un montón más de sus otros clásicos.

¡Muchas gracias a AV Producciones y Nadya Cabrera Prensa por permitirnos estar presentes en este show!