Esperaba con ansias este álbum debut, un proyecto con varios ex y actuales King Diamond, un auténtico semillero de músicos, así que a través de la firma MNRK Music Group, el pasado 12 de junio Mikkey Dee y Pete Black a la cabeza, nos trae su primer álbum de estudio homónimo.
Abre la placa, el sencillo de adelanto del disco, Sleep Eternally, donde ya de movida vemos por dónde viene la mano, es imposible despegarse en su totalidad del espectro del Rey Diamante, sobre todo en los tratamientos vocales con ese característico falsete y la cadencia de las guitarras, lo que no quita que sea una apertura soberbia con buen sonido y compacta.
Por el mismo camino sigue la próxima canción «Gypsy Tears» (otro de los sencillos de promoción), y creo que hasta ahora la placa será del agrado de los incondicionales de Kind Diamond y Mercyful Fate, como así también en “When The star Align”, una canción un tanto más marchosa que las dos anteriores.
«(I Am) The Resurrected», es una pista cargada de poder y oscuridad a la vez, donde descollan unos riffs y cambios de ritmo que solo con Mikkey Dee y Andy La Roque en una banda se pueden lograr, uno de los temas más pesado del Lp.
Tenemos tiempo para un poquito más de velocidad (un medio tiempo más) en la camción “Lost Inside”, que tiene bastante del Black Sabbath de la epoca de Tony Martin, del disco «Forbidden» para ser exactos, un buen laburo de guitarras y una sólida base de batería, que la hace aún más agresiva todavía, rasgos que vemos en la pista que continúa, “Dreams of Darkness”, aunque en esta hay un dejo más veloz en algunas partes, con esa característica base lisa de doble bombo del baterista danés.
Ya casi promediando el disco, tenemos un trabajo muy sobrio de Nils Rue en la voz, donde trata de ponerle su impronta a pesar de los falsetes muy a lo King Diamond.
La anteúltima pista, tiene mucho del King Diamond de “Give Me Your Soul”, aunque bastante más pesada y el cierre de la placa, está a cargo de “Far Away”, un instrumental plasmado de Feeling y melancolía, con interesantísimos arreglos acústicos y un solo marca registrada de LaRocque.
Sin duda, un trabajo sobresaliente y sin fisuras de ningún tipo, melodías tremendas que dan muestra del buen entendimiento entre Pete Black y Andy LaRocque, apuntalados por el soberbio trabajo de Mikkey Dee en los tambores.
Como ya dije anteriormente, será del agrado de los incondicionales de ambas bandas del Rey Diamante y creo que calmará por un tiempo las ansias de nuevo material de estudio y pienso que la banda puede alcanzar un nivel más de excelencia en un próximo disco, uno de los rumores es que en el 2027, los tendremos sobre las tablas aquí en argentina, espero sinceramente estar presente ese día.
