El último lunes del abril porteño se llenó de recitales. Tuvimos la visita de bandas para todos los gustos. Jinjer en el Teatro Flores, Zakk Wylde con Black Label Society en Groove y los borrachines del Big Four del Thrash alemán, que regresaron para brindarnos un emotivo concierto lleno de temas clásicos de su discografía. Hacia allí nos dirigimos para presenciar (por primera vez en mi caso) el show de los legendarios Tankard.
Lázaro fue la banda encargada de abrir la velada. El quinteto liderado por el ex-Serpentor Jorge Moreno, nos dio cátedra de Thrash, mostrándonos temas de su trabajo «Morir y resucitar» con un sonido por demás afilado.
Pucará fue la segunda banda en disparar sus temas (los disparos también eran efectuados visualmente desde la pantalla, con una especie de calavera cyberpunk ametrallando a cuanto zombi se cruza en su camino). La banda se encuentra presentando su nueva producción «Matando en el nombre de Dios», y de ahí precisamente se desprendió gran parte de su setlist, con canciones acordes a la fecha en cuestión, como «Ella». Tardaron algunos temas en ir ordenando su sonido, pero finalmente lo lograron.
Desde Perú llegaron los Metal Crucifier, quienes se encuentran grabando disco en Buenos Aires. Tuve el placer de verlos ya un par de veces, y siempre me llevé una grata impresión. Esta vez no fue la excepción… de hecho hasta me atrevería a decir que han subido la vara. De invitado en la segunda guitarra lo tuvieron a José Velocet, quién disfrutó las tablas como si fuese su propia banda. Metal Crucifier hace una especie de Speed Metal con toques de Heavy clásico y Thrash 80s. Es de recomendación obligada ver a esta banda si te gustan esos estilos. Su show fue impecable, aunque su sonido a mi gusto estaba un poco fuerte.
Tankard salió a escena a divertirse y divertirnos, pero el audio al principio fue medio confuso. Tal vez el fuerte ataque de las guitarras de Metal Crucifier, que aún resonaba en nuestras cabezas, opacó a los alemanes, quienes daban la impresión de estar sonando flaquitos. Por suerte esta sensación se diluyó y mejoró al cabo de los primeros tres temas («One foot in the grave», la pogueada a más no poder «The Morning After» y «Rapid Fire»). La ronda se intensificaba mientras volaban los vasos de cerveza en «Need Money for Beer» y los «Beerbarians» se llevaban para atrás a algún desmayado en «Rectifier». Hubo más golpes fuertes en «Die With a Beer in Your Hand» y «Octane Warriors», hasta que Gerre desde su micrófono hizo un paréntesis para pedir por algunas chicas (llamadas cerveza).
Cerca del final sonaron algunos clásicos de antaño, como «Chemical Invasion» y «Zombie Attack» cuando el reloj estaba por llegar a la hora 23. Ahí dejaron el escenario para regresar luego de unos minutos a deleitarnos con «R.I.B», «Alien» y «(Empty) Tankard» mientras el bajista Frank tiraba unos pasos y Gerre se tiraba a cantar con la gente, en un show que se vivió como una verdadera fiesta cervezal.
¡Muchas gracias a Marcela y a Icarus Music por permitirnos cubrir este Show!




