The Yagas – «El conjuro entre el metal y la melancolía»

¡Amigas! ¡Amigos! Bienvenidos una vez más a esta sociedad de fomento donde trataré de describir las distintas sensaciones causadas en mi persona por las diversas agrupaciones que han sabido corroer con su música mis sentimientos forjados en acero, en este punto de encuentro que sesudamente hemos dado el nombre de Escrito Sagrado.

Los invitados de hoy, The Yagas, “El conjuro entre el Metal y la melancolía”.

Estaba nadando en las aguas escabrosas de las redes sociales, cuando de pronto y para mi grata sorpresa, me topé con el primer corte de difusión de este sombrío quinteto, cuya música está perfectamente emparentada con su apariencia. Y grata fué mi sorpresa al ver que quien era su voz líder era Vera Farmiga, reconocida actriz hollywoodense, famosa por interpretar a Lorraine Warren, en las muy buenas películas de terror “El Conjuro”. Pero claro, no sería la primera vez que algún actor se vuelque a la música con resultados, en algunos casos, rozando la vergüenza ajena. 

En el plano local podemos mencionar a Leticia Bredice, Teto Medina, Arturo Puig, Nicole Neumann como los de dudoso resultado. Otros como Diego Torres, Benjamín Amadeo, Soledad Villamil, Ines Estevez, del otro lado, hacen buenas cosas, más allá que no sean de mi gusto musical. Por lo menos no dañan mis tímpanos cuando accidentalmente me encuentro con ellos interpretando su música. Y así, con cuidado, preste mis preciados oídos a la bellísima Vera para enterarme de que venía la cosa. Y me sorprendí. Gratamente. Para orientar a la lectora o lector de este espacio, podemos emparentar a The Yagas con Lacuna Coil, por nombrar una banda, un estilo, sin entrar en etiquetas, que saben bien no son de mi agrado.

Escuché ese primer corte, “The Crying Room” y quedé con ganas de más. Pero antes de adentrarnos en detalle de su primer álbum, les cuento que la banda está compuesta por Vera Farmiga, voz; su esposo, que no es Ed Warren, es Renn Hawkey, teclados; Jason Bowman, batería; Mark Visconti, guitarra, Mike Davis, bajo. Ahora sí, vamos a por el disco, que es la excusa por la que estoy escribiendo este Escrito encandilado por los ojos de la cantante. 

Vera Farmiga y sus hermosos ojos

“Midnight Minuet” – 2025, inicia con el corte que ya conocía, “The Crying Room”, de larga intro, con una melodía amable y melancólica a la vez, clima que no cambia con la entrada de la voz, todo sigue por el mismo carril de la tranquilidad, que nos sirve para descubrir la buena voz de Farmiga, tan amable como intensa, nos va llevando hasta el estribillo donde la dulzura se vuelve un melancólico grito. Hermoso tema para comenzar. Una guitarra un tanto más aguerrida da comienzo a “I Am”, con un buen juego de teclados, que cuando se hace notar lo hace sin querer sobresalir sobre el resto, está en su medida justa para que me guste hasta a mí, que no soy muy amigo de las teclas. Y con esta canción confirmamos que el fuerte de The Yagas va a estar en los estribillos, pegadizos y bien ejecutados por la cantante. La parte semi recitada hacia el final es muy buena. Se repite el estribillo y estamos caminando melancólicos con los brazos abiertos por algún ambiente de nuestra casa cantando.

“Life Of a Widow”, es sin ninguna duda el tema del disco. Sinceramente no puedo dejar de escuchar esta canción. Comienza con un clima modernoso, que te va atrapando a medida que va  avanzando. La voz, trabajada con armonizaciones es maravillosa, y cuando nos dice “One, Two, Three” llega el estribillo que es una hermosura. Es como un grito lleno de angustia y melancolía, pero sin rebasar los límites de lo creíble. Impecable. Y llegando el final explota y doy gracias de haberle dado una oportunidad a este grupazo! ¡Que buen tema, muchachada!

Termino de escucharlo una vez más y llega  “Anhedonia”. Confirmamos con esta canción que la banda no piensa correrse un milímetro de su camino, y me parece bien. Podemos decir que esta canción tiene un acercamiento en estilo con Type O Negative, en algunas partes puntuales, y está bien decirlo. No es una crítica, es una orientación. Un tanto más ágil que los anteriores, sobre todo en la parte del solo donde dan rienda suelta a un casi furioso Heavy Metal, unificando fuerzas con la entrada de la voz, para desembocar nuevamente en un río de melancolía. Esta buena gente sabe muy bien lo que hace.

“Pendulum”, trae un poco de tranquilidad en el comienzo, pero luego va cambiando a lo largo de sus casi cinco minutos, atravesando caminos distintos, en una muy bonita canción en la que podemos apreciar bien la calidad interpretativa de Vera Farmiga. “Charade” con su guitarra acústica trae un costado algo más íntimo sin perder la melancolía. Una canción para relajar un poco. La performance de Jason Bowman, Mark Visconti y Mike Davis es excelente, redondeando junto al matrimonio una conjunción perfecta. “Bridle” es para mí, la canción que define el estilo de The Yagas, melancolía pura, sentimiento, soledad, todo eso en un hermoso tema, con una muy buena línea de bajo. Y si, como siempre, el estribillo, levanta la canción. Y a nosotros. 

“Pullover”, le mete un poco más de ritmo a la cosa. Con una buena intro y buen desarrollo en el post-estribillo, con una linda “conversación” entre guitarra-voz, este es otro de mis favoritos del álbum disco. Con “She’s Walking Down”, nos vamos acercando al final del disco, la canción más potente del álbum, con un comienzo algo tétrico que te avisa que lo que viene no es de fácil digestión. Intenso, crudo en su interpretación, te asfixia con la angustia que se puede sentir en cada segundo que dura el tema. Otra vez las armonizaciones en la voz son excelentes. Un temazo con un video que te pone los pelos de punta. Junto con “Life Of a Widow”, lo mejor del disco!

Vera Farmiga y sus no tan hermosos ojos

Y si a lo largo de este Escrito reiteré varias veces la melancolía que cargan las canciones, era entonces algo lógico que “Midnight Minuet” cierre el disco. Hermoso el clima que crearon los músicos, acompañado muy bien por la voz, con esa mezcla justa entre dulce y angustia. El final es hipnótico, en lo musical, con buenos aportes de cada uno de los instrumentos. La batería dibujando un muy buen ritmo, el teclado arriba junto con la guitarra, haciendo de las suyas, el bajo apuntalando todo y la voz destacándose, como en todo el disco. Termina y yo, sinceramente, me quedo esperando que haya otro disco de este quinteto. 

Me gusto mucho este primer álbum. Y me deja la refracción que además de ser una muy buena actriz, Vera Farmiga es una muy buena cantante. Y que vaya por una de las ramas del Metal le da, para mí, todavía más veracidad. Porque no fue por la música que se escucha en todos lados, fue por donde lo siente y por donde sus sentimientos pueden encontrar su lugar. Por eso, gracias The Yagas por este buen disco. Espero que haya más.

Hasta aquí llegamos compañeros de aventuras, este viaje a través de caminos melancólicos  ha llegado a su fin. Puede dejar comentarios y sugerencias en las redes sociales del portal, sea publicación o historia. Nos leemos en la próxima salida. ¿Dónde? ¡Acá, por supuesto! ¡En los Escritos Sagrados de Yunque!