La banda sueca de doom metal gótico (entre otras yerbas) regresó a Buenos Aires después de 16 años. En aquel noviembre de 2009 se presentaron junto a Moonspell, pero un festejo de cumpleaños familiar se me superpuso a ese irrepetible concierto, y no pude asistir. Si habré exclamado improperios… no me olvido más.
En esta oportunidad Johan y sus muchachos arribaron sin disco nuevo, ni festejo de nada; aunque para el disfrute de la audiencia ofrecieron un coctel de canciones exquisito. Los invitados de la noche, Avernal salieron a hacer temblar Uniclub a eso de las 20:30 hs. si mal no recuerdo. Brindaron un set potente, donde prevalecieron los temas de sus dos últimas placas, «Tzompantli» y el reciente «Ekpyrosis». Ambos reseñados en este sitio (pueden buscarlos fácilmente en la lupita de la web). Con un sonido impecable, los del averno siguen dejando en claro su profesionalismo, y una vez más vuelvo a insistir con que no se pierdan a esta banda cuando tengan la oportunidad de verlos en vivo, acá, en Europa o donde sea.
Bienvenidos a «La iglesia de Tiamat», donde reina la oscuridad… Planeado estratégicamente de a secciones nos fueron sumergiendo en paisajes atmosféricos por casi todo su catálogo: «In a Dream», «Clouds» y «The Sleeping Beauty» nos transportaron a los pesados inicios de los 90s. De una y sin anestesia, porque eso lo guardarían para otros momentos como «Divide», «Will They Come?» o «Phantasma De Luxe» donde el vocalista Johan apareció con un silbato de agua emulando el sonido de pájaros.
El recinto se encontraba aproximadamente a un 80% de su capacidad, y permitía desplazarse sin demasiada dificultad a distintas zonas, donde pude constatar la buena calidad de audio que reinó durante toda la noche. Si tengo que buscar el punto en contra sólo diría que, en los primeros tres temas el guitarrista Simon Johansson tuvo algún leve inconveniente con la afinación de su guitarra, pero fuera de eso (y de un Johan un tanto carrasposo) todo fue impecable. La energía se intensificó en piezas más movedizas como «Brighter Than the Sun», y la nostalgia se magnificó con media docena de canciones de uno de sus trabajos más festejados, «Wildhoney».
Un setlist tan acertado debía finalizar con «Vote for Love», y ser rematado con el clásico «Gaia». Así fue, así nos contentaron; donde más allá de lo sentimental de la música, también se mostraron muy afectuosos con la gente, con su líder agachándose a estrechar sus manos con el público en cantidad de momentos… momentos donde la atmósfera, la energía del lugar parecía aunarse y brillar en la oscuridad.
¡Muchas gracias a Noiseground por permitirnos cubrir este show!



