Paradise Lost «Ascension» (Nuclear Blast/2M Producciones, 2025)

Hace cinco años hice mi primera reseña escrita para Darknessnews. El disco elegido fue «Obsidian» de Paradise Lost, un álbum impresionante de los ingleses que no solo los mantenía en un buen nivel, sino que para quien escribe superaba toda expectativa, dejando la vara altísima al trabajo sucesor. A tal punto que decidieron esperar cinco años para volver a brindarnos otra entrega. El momento llegó, y contamos con la suerte de tener la edición nacional en nuestras manos (con púa de regalo) que ha sido lanzada hace pocos días por el sello 2M.

La formación se mantiene estable desde los inicios con Aaron y Greg en las guitarras, Nick en las voces y Steve en el bajo. La banda sólo cambia ocasionalmente de bateristas, y para este disco contaron con la participación del italiano Guido Zima, con quien los pude ver en abril de este año en sus shows de Bs. As. y Chile, donde cumplió bien con su labor.    

Este decimoséptimo álbum (obviando EPs o la regrabación de Icon del año 2023) trae mucha oscuridad ya desde la portada realizada por Roberto Bordin, quien también estuvo involucrado con el arte de los últimos trabajos de bandas como My Dying Bride o Katatonia.

«Serpent On The Cross» da inicio a esta nueva entrega, siendo uno de los cortes elegidos como adelanto con su respectivo video animado. Las melodías de guitarra de Greg nos sumergen de inmediato en un clima opresivo de melancolía como carta clásica de presentación de los ingleses; pero pronto todo va tomando matices más agresivos donde la voz de Nick nos escupe a la cara furiosamente entre vaivenes musicales exquisitos.  

«Tyrants Serenade» también fue elegido como video adelanto, y esta vez podemos ver a los músicos dentro de una precaria construcción de madera en medio del bosque, y advertir que el baterista Guido Zima ya ha sido reemplazado por Jeff Singer (quién había grabado «In Requiem» en el 2007). Esta composición más cercana a los últimos años de Paradise Lost da paso a la fúnebre «Salvation» de siete minutos, que empalma muy bien con «Silence Like The Grave», la primera pieza elegida como adelanto del disco. Los climas icónicos de mediados de los 90s dicen presente mientras la oscuridad melancólica se apodera de la siguiente «Lay a Wreath upon the World».

«Diluvium» amaga a poner la balanza en medio de la densidad del viejo y el nuevo enfoque de la banda, cuando a mitad de la composición toma un giro inesperado. Les dejo a ustedes la sorpresa de ese cambio a ver si los emociona como a mí; sino caigan al pozo con «Savage Days»… pero que caída!!!  

A esta altura la mayoría coincidirá con que Paradise Lost lo ha vuelto a hacer. No puedo afirmar que sea mejor que Obsidian (2020), tal vez ese era más fácil de escuchar, y éste tarda más en hacer efecto, pero vaya que lo hace. «Sirens» nos muestra buenas melodías arábigas, buenos riffs y un Holmes que pasea por sus rangos vocales como si tuviera treinta años; mientras que «Deceivers» nos lleva directamente a cuando sí eran más jóvenes, para cerrar en modo bajón con «The Precipice». Si esos 51 minutos les dejaron ganas de más, aprovechen la edición argenta que trae dos bonus tracks («This Stark Town» y «A Life Unknown»). Una en mismo plano y la otra un poco más bolichera (algo que no había en este álbum).

Gracias Paradise Lost por seguir mostrándonos que aún son creativos, gracias por otro trabajo más que digno (con un sonido actual de baterías casi reventadas y todo lo que a sonido actual refiere). Brindo por ustedes y les agradezco por hacerme feliz con su tristeza.