El fuego sagrado del Melodeath
A pesar de que el calendario sugería temperaturas más amigables para el otoño porteño, el pasado domingo el Teatro Flores estuvo en llamas. La expectativa no era para menos; el regreso de In Flames, uno de los pilares fundamentales del sonido de Gotemburgo, a nuestro país.
La noche comenzó con un imprevisto logístico: los rosarinos de Crown debieron cancelar su participación apenas 24 horas antes debido a problemas de salud de uno de sus integrantes.
Frente a este imprevisto, Bloodparade tomó la posta con una solidez envidiable.
Los referentes de la escena industrial/gótica local demostraron por qué son veteranos de nuestro metal. Con un recinto que ya mostraba una concurrencia importante, la banda liderada por una de las voces más potentes y carismáticas del medio (Brenda Jezabel) logró elevar la temperatura del lugar. Uno de los momentos más destacados de su set fue, sin dudas, el cover de «Maria Magdalena» (clásico de Sandra), una apuesta que no solo apeló a la nostalgia, sino que subrayó la versatilidad de la propuesta de Bloodparade. Una presentación de alto nivel que confirma que la escena local está más viva que nunca.
Tras un breve intervalo, llegó el turno del plato fuerte. Con un Teatro Flores operando prácticamente a capacidad total (sold out), la dupla conformada por Anders Fridén y Björn Gelotte tomó el centro de la escena.
Es necesario señalar que la presentación estuvo marcada por ciertos desajustes técnicos iniciales: las guitarras; elemento neurálgico en la arquitectura sonora de los suecos, sonaron por debajo del nivel deseado en la mezcla general. Cabe destacar que ésto no fué responsabilidad de la acústica del lugar, sinó un tema de balance de consola.
Sin embargo, lo que faltó en nitidez técnica sobró en entrega por parte del gran público Argentino, que se encargó de corear cada línea melódica por encima de la voz de Fridén, creando una sinergia absoluta entre ambas partes.
El arranque con “Pinball Map” funcionó como un disparador de adrenalina, transportándonos a las producciones de principios de los 2000. No obstante, la hoja de ruta de la noche estuvo claramente orientada hacia la etapa más moderna de la agrupación. In Flames optó por prescindir de los temas de sus primeros cuatro trabajos discográficos que los llevaron a la fama mundial, centrando la artillería en su material de sonido más moderno.
Su último álbum “Foregone” ocupó un lugar central destacándose el tema “Meet your Maker”. La respuesta del público fue contundente, apropiándose de cada canción con una energía que los convirtió en un integrante más de la banda.
Los puntos fuertes de la noche: “Only for the Weak”,“Cloud Connected” y “Trigger”. Con “Take This Life” cerraron la noche.
Tras aproximadamente 80 minutos de show, In Flames se despidió de una Buenos Aires que, a pesar de los cambios de formación y la evolución de su sonido, sigue reconociéndolos como figuras precursoras del género. Una noche a puro Melodeath que reafirmó la vigencia de un legado que sigue manteniendo a sus fans felices.
Muchas gracias a Marcela y a Icarus Music por permitirnos estar presentes en este Show.


