Una de las bandas pioneras de la NWOBHM se presentó en Buenos Aires el martes pasado. En un principio estaban anunciados para brindar su show en Uniclub, pero la baja venta de entradas derivó en un cambio de recinto que terminó siendo más que adecuado, ya les contaré el porqué.
Bardoma, la banda de Heavy/Hard Rock comandada por Sabrina Gorosito estaba anunciada para iniciar el evento a las 19:30 horas, pero recién subieron al escenario media hora después. Esto ocurrió debido a que Tygers of Pan Tang venía desde Paraguay con un vuelo retrasado, y por ende todo el evento debió reacomodarse. Club Bula ya se encontraba a mitad de su capacidad cuando Bardoma dejó el escenario luego de un show impecable cargado de canciones con riffs y estribillos pegadizos de sus dos discos editados hasta la fecha («Bardoma» y «En la zona letal»).
Luego llegaría el turno de Batial, quienes practican un Heavy Metal más tradicional con bastante doble bombo. Transcurrieron un par de temas hasta que pudieron acomodar su sonido, para terminar su show ganando el aplauso del centenar de asistentes que ya ocupaba el lugar, vaticinando un lleno total.
Los ingleses se hicieron esperar bastante. Como un augurio, vimos en uno de los flyers promocionales al tigre luchando con los aviones (portada de su disco Crazy Nights), y eso justamente fue lo que ocurrió. Como les comenté más arriba venían demorados por un problema de la aerolínea que los traía a Buenos Aires. Transcurrió un tiempo de casi dos horas desde que la última banda local dejó el escenario hasta que Tygers of Pan Tang arribó al mismo. En ese interín la gente aprovechó para tomar unas cervezas, recorrer las instalaciones del Club Bula e inclusive pedir algo para comer mientras escuchábamos buena música de fondo. Esto hizo que a pesar de ser un martes (con todo el peso laboral del antes y el mañana) la espera no se haya sentido como algo tan grave. Más de 120 personas estaban ahí para disfrutar de un show casi íntimo e irrepetible. Los tigres llegaron, enchufaron y salieron a dar un show festivo como pocos, con un sonido impecable desde el segundo uno. «Euthanasia», «Gangland» y «Keeping Me Alive» pusieron al Bula patas para arriba (literalmente había gente volando).
La espera valió cada segundo, la entrega de la banda fue total; el público bailó, pogueó, cantó, y en su gran mayoría aguantó hasta el final de la hora y diez de temas clásicos mixturados con canciones de esta era, como la recientemente lanzada «Electrifyed». Cerca de la medianoche (quizás hasta faltando dos minutos) amagaron a despedirse con «Hellbound», deleitándonos con ese riff similar al que también utilizó Iron Maiden. Pero volvieron casi al instante para hacernos mover un rato más con otro par de clásicos.
Tal vez algunos se asustaron por el cambio de lugar, pero créanme que esto terminó siendo una fiesta. Ya remarqué lo bien que sonaron (pueden buscar en las redes cualquier filmación del público desde sus teléfonos celulares y corroborarlo). Es la segunda vez que me toca vivir algo similar (por estilo de banda y lugar. La otra fue con Picture) y no veo la hora de que algo así vuelva a ocurrir. Me estoy volviendo cada vez más fanático de este tipo de eventos con características de show under, pero que en realidad distan de serlo. Estoy agradecido a productoras como Heresy Metal Media que se ocupan de traernos vivencias como esta, y realmente les recomiendo la experiencia para la próxima.



