Siempre esperamos con ansias lo nuevo de Matt Sinner y compañía, sobre todo después de tantos cambios de un disco para otro, siendo a pesar de esto y luego de 25 años de carrera un pilar fundamental en el Heavy Power europeo, desde el 2001 con su debut “Nuclear Fire”.
Dicho esto, la banda nos trae su último Lp de estudio, que fue lanzado a través del sello Reigning Phoenix Music, el pasado 25 de agosto.
Abre la placa , uno de los simples de adelanto con su correspondiente videoclips, “The Hunter”, donde ya queda muy en claro la propuesta de la banda y que el disco viene sin vuelta a llevarse todo por delante, riffs asesinos y un doble bombo contundente, apuntalando la característica solidez heavy de la banda, con la voz del musculoso vocalista un tanto al frente y que no pierde una gota de poder a pesar de los pasados 60 años.
“Destroyer”, mantiene bastante la agresividad de la pista de apertura, con un toque más épico y clásico en sus estribillos, para dar paso a “Far Away” otro de los temas de promoción de la placa (con su video clip), donde la banda pisa aún más el acelerador, remontándose a los días de “Seven Seals”, una de las joyitas del disco sin dudas, donde también vemos la versatilidad de la banda.
“Im the Primal Fear”, es el clásico corte con un medio tiempo bien marchoso, un tema muy ganchero que seguramente detonará cabezas sobre los escenarios.
Al igual que la pista anterior “Tears of Fire” (el otro maxi de adelanto del Lp), mantiene la contundencia pero baja un poco la intensidad marchosa, ganando en emotividad, sobre todo en los trabajos vocales de la canción.
Ya en la recta final del disco, también tenemos tiempo para canciones bastante más emotivas, e incluso, sinfónicas, tal es el caso del tema “Eden”, con su cadencia de “casi” balada, cargada de melodía y emoción.
La banda vuelve ponerse compacta con la pista “Scream”, con un sonido un poco más moderno que sus antecesoras, lo mismo en “The Dead Dont Die”, aunque esta última tiene bastante más de hard rock en sus riffs.
En “Crossfire”, la banda vuelve a pisar el acelerador un poco sin perder la veta clásica de la primera parte del disco y ya cerrando el álbum, tenemos a “March Boy March” una canción a toda madre con una intro un tanto atípica, una canción con bastante más de Speed que de Heavy.
La clausura del trabajo de estudio corre por cuenta de “ATune I Wont Forget”, una pieza muy en la onda reflexiva y melancólica que baja el telón atenuando los decibeles de la placa.
Un disco potente, sin vueltas, aunque como ya he dicho, con demasiados temas para mi gusto, (a mi entender por lo menos sobran tres), pero con una producción sin fisuras y sonido de igual magnitud, donde cada musico esta donde debe estar sin opacar al resto, un trabajo que gustara a los incondicionales de la banda y también a un público más joven.
