Katatonia (19/3/2026 en Uniclub, C.A.B.A.) Invitados: Dios Serpiente

La banda sueca Katatonia pasó por Buenos Aires para presentar su última placa «Nightmares as Extensions of the Waking State». Un trabajo que generó opiniones divididas entre sus fans, e inclusive dentro del seno de la banda, ya que Anders Nyström (mano derecha y co fundador de la banda junto a Jonas Renkse) dejó de participar en el proyecto de manera definitiva.

Dios Serpiente se encargó de iniciar la velada desparramando disonancias y secuencias electrónicas de una especie de Doom Metal post apocalíptico unipersonal, en el cual los asistentes que ya ocupaban más de la mitad del recinto quedaron en trance. El clima estaba sembrado, el Dios Serpiente había cumplido su propósito…

Jonas y sus muchachos salieron a escena entre luces rojas (predominantes en casi todo el show) que nos transportaban a la portada del álbum que los traía hasta aquí. «Thrice» de hecho, el tema que abre dicho trabajo fue también el encargado de iniciar su set. Un set que abarcaría sólo los últimos 20 años de la banda, dejando afuera a sus primeras seis placas. Algo a lo que Katatonia nos ha ido queriendo acostumbrar de a poco, pero que la vieja guardia de fans (como quién escribe) no toma a bien. Más allá de este punto, importante para algunos, pero no quizás para todos, podemos decir que Katatonia sabe lo que hace y por qué lo hace. Arrancaron con un audio acertado, pasando por canciones que manejan muy bien los momentos calmos, como la tensión eléctrica. «Soil’s Song», «Austerity», «Dead Letters» o «Nephilim» movilizaron a gran parte de la audiencia que también recibió a las canciones nuevas, como «Wind of No Change» o «In the Event Of» de igual manera que al resto.

The Great Cold Distance, la placa más antigua de las que repasaron tuvo tres momentos que fueron importantes dentro de la hora y veinte que duró su show, con «Soil’s Song», «Leaders» y «July», las cuales hasta generaron leves pogos. Es cierto que la música de Katatonia transita por lugares oscuros y nos invita a reflexionar, pero a pesar de esto, el clima en Uniclub fue bastante festivo. El buen audio los acompañó, la iluminación generó suspenso, pero a la vez energía, y ellos se mostraron agradables para con su público. 

Los toques progresivos cada vez los alejan más del viejo Doom que solían practicar, pero también los aúnan a bandas como Soen, y eso se percibió en una audiencia que incluyo público joven.

Katatonia volvió a demostrar su profesionalismo una vez más en Buenos Aires, y agradecemos a Noiseground por permitirnos disfrutar de ello.