Scarcity «The Promise of Rain» (The Flenser, 2024)

En el año 2020 se forma Scarcity, en la ciudad de Nueva York. Doug Moore en voz y Brendon Randall-Myers (todos los instrumentos) le dan vida a un proyecto totalmente desquiciado de Black Metal experimental. En el año 2022 largan su primera producción titulada «Aveilut», compuesta en medio de una pandemia que sacó a flote sus ideas más retorcidas, pero la cosa no quedaría solo ahí y la banda mutaría aún más su propuesta incorporando nuevos músicos (Lev Weinstein en batería, Dylan DiLella en guitarra y Tristan Kasten-Krause en bajo) que junto a los dos trastornados antes nombrados, en voz y guitarra, le darían forma a su segundo acto de locura. Podríamos decir a grandes rasgos que, en la primera producción, el dúo matizaba la disonancia con capas sónicas que generaban alguna especie de aura Shoegaze, pero para esta oportunidad el trabajo está encarado de una forma mucho más directa. De hecho, el disco se grabó en muy pocas tomas, con la banda tocando junta. De esta forma han logrado que la música se vuelva aún más shockeante. Las guitarras siguen aportando ese grado de distinción que los separan de otras bandas del estilo, como Imperial Triumphant, por citar alguna.

Seis minutos de guitarras que parecen sirenas con una batería acústica a puro blast, un bajo que sube y baja por todo el diapasón y una voz enfermiza a los gritos, nos ponen a prueba en «In the Basin of Alkaline Grief». Esto es realmente insoportable, y no exagero, pero se las ingenia para generar la curiosidad suficiente que puede llegar a mantenernos enganchados desde el inicio de la placa.

«Scorched Vision» continúa con la demencia al máximo, aunque encripta momentos donde las guitarras dejan de fastidiar y nos regalan algunas buenas bases de Death Metal progresivo que se adhieren muy bien a los golpes incansables del baterista. Esta vez la tortura sónica se extiende por once minutos y medio que se hacen llevaderos gracias a los cambios en las métricas, con voces que por momentos se vuelven más guturales y por momentos solo parecen demonios gritando en lenguas muertas. El bajo también aporta un buen punto de fuga en la imagen retorcida de la banda, y el instrumental «Subduction» o la densa «Undertow» nos sirven de ejemplo.  

Si logran llegar a la parte final del trabajo se toparán con dos pistas de casi siete minutos y medio cada una, «Venom & Cadmium» se vuelve mucho más musical y nos deja apreciarla como si casi fuera una canción normal. Aparece algo de groove en sus bases (con disonancia, claro) y mucha oscuridad, haciendo que se vuelva casi inadvertido el hecho de que la base se está repitiendo durante toda la canción. Mientras que la última, la que le pone nombre al trabajo, retoma el clima de Black experimental citado al principio. Podría explicar esto de forma gráfica si nos situamos en un set de filmación de un exorcismo, con los tremolos de guitarra simulando ser el agua bendita arrojada a baldazos sobre una persona poseída por el mismísimo Belcebú.  

Parece mentira que alguien pueda pasear por la montaña observando la inmensidad y la paz de las estrellas captando inspiración para escribir algo como esto, pero así fue. The Promise of Rain es un trabajo auditivamente lacerante, pero bien logrado. No rebalsa originalidad, ya que el género se ha expandido y mutado a formas inimaginables, pero si no has explorado en demasía, este trabajo enfermizo puede volverse más que llamativo.